A 25 años de su muerte, “Cantinflas” sigue divirtiendo a los ecuatorianos

Ya sea como el Agente 77, el Barrendero, Su Excelencia o El Profe, Mario Moreno sigue vigente con sus personajes, después de su fallecimiento en 1993. Hace 25 años falleció Mario Moreno “Cantinflas” (20 de abril de 1993), el cómico más popular del cine en lengua española. Un cáncer al pulmón, como consecuencia de años de su adicción al cigarrillo, fue la causa de la muerte del artista, quien a sus 81 años dejó 50 películas con su inigualable marca. Sus coloridos personajes tenían una manera peculiar de hablar, con una mezcla de muletillas coloquiales y términos cultos mal empleados. Cada una de sus interpretaciones todavía son parte de la vida de los ecuatorianos, ya que sus películas todavía se ven en la televisión nacional, así como en otros países.

Su trabajo hizo reír a varias generaciones, con un estilo de humor que muchas veces tenía como trasfondo la crítica social. Desde joven, Moreno tuvo que trabajar para ayudar a su numerosa familia, con 11 hermanos. Entre sus empleos están el de cartero, betunero, taxista, bailarín y boxeador, para luego entrar al mundo del cine. Para 1937 se dio su llegada al cine, con la película Cara y cruz (1937). Desde el inicio su personaje fue un hombre humilde, sencillo y conversón. Era un joven de pantalones caídos y una pañoleta roja en el cuello. Desde su primera aparición cayó bien en el público mexicano. Entre 1940 y 1941 grabó siete películas. Sus años de mayor crecimiento a nivel latinoamericano fue en la década de los sesenta, cuando grabó las películas El Padrecito (1964), Su excelencia (1966) y Un Quijote sin mancha (1969). (I)