Masiva marcha contra Mauricio Macri refleja creciente descontento en Argentina

Buenos Aires –

Decenas de miles de integrantes de organizaciones sociales, sindicales y políticas provenientes de distintos rincones de Argentina confluyeron este viernes en Buenos Aires en una protesta contra las políticas de ajuste del presidente Mauricio Macri y las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La multitudinaria movilización se dio en momentos de creciente descontento social de amplios sectores de la población por las fuertes subas de las tarifas de agua, luz y gas y el aumento del transporte público que han recalentado la inflación, la cual sería este año igual o mayor a la de 24,8% registrada en 2017, según economistas privados.

A ello se suma la decisión del presidente Macri de recurrir al FMI, el cual goza de pésima imagen entre la mayoría de los argentinos que lo consideran responsable de llevar al país a la crisis social y económica de 2001, la peor de su historia.

“Están poniendo en riesgo la paz social en Argentina con el ajuste salvaje como el que están instrumentando”, advirtió Daniel Menéndez, coordinador nacional del Movimiento Barrios de Pie, una de las organizaciones participantes de la protesta. “Hay que ponerle un freno a esta política económica”.

La llamada Marcha Federal comenzó hace cuatro días en diferentes puntos del país y finalizó con un acto en la Plaza de Mayo, justo frente a la casa de gobierno, donde los participantes exigieron leyes que garanticen la alimentación de los más humildes, la adquisición de tierras agrícolas por parte de familias de escasos recursos y la generación de infraestructura y trabajo en barrios carenciados.

También le reclamaron a los líderes sindicales de las distintas centrales obreras la pronta convocatoria a una huelga general.

“Tenemos que estar más unidos que nunca para derrotar al neoliberalismo que trae al hambre y al Fondo Monetario Internacional”, arengó el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

Nora Cortiñas, líder de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora calificó al presidente “como Robin Hood al revés, le roba a los pobres para darles a los ricos”.

La manifestación tiene lugar un día después de que el presidente vetara una ley aprobada por la oposición que frenaba el alza tarifaria, con el argumento de que hubiera producido un agujero fiscal de unos 110.000 millones de pesos (4.330 millones de dólares). Ello recrudeció las críticas de sindicatos y agrupaciones de izquierda contra Macri, un conservador abocado a implementar un plan de reformas económicas que desmantele las políticas populistas de su antecesora, Cristina Fernández (2007-2015).

Los manifestantes también se opusieron al límite de 15% fijado por el gobierno para las negociaciones salariales por sector y rechazaron la precariedad laboral.

El FMI es blanco de duras críticas debido a que se da por descontado que el organismo crediticio exigirá al país una mayor reducción del gasto público para conceder el préstamo, cuyo monto todavía no ha sido revelado.

Argentina acudió de nuevo al Fondo tras ser sacudida semanas atrás por una crisis cambiaria durante la cual el peso sufrió una fuerte devaluación que obligó al Banco Central a vender miles de millones de dólares de reservas. El gobierno argumentó que el préstamo impedirá una crisis económica de mayor magnitud.

En la cabecera de la manifestación del viernes los militantes desplegaron una bandera con la consigna: “Abajo el pacto Macri-FMI”.

Entre las pancartas y banderas resaltó una con la frase “No al FMI. Un amor a primera vista para el ajuste” acompañada por una fotografía de Macri mirando a la Christine Lagarde, directora gerente del Fondo.

El gobierno de Macri sostiene que la ayuda que recibirá del organismo no será a costa de desatender a los sectores desfavorecidos, en un país donde la pobreza afecta a cerca de 30% de la población.

Antes de confluir la marcha en el centro de la capital, el gobierno anunció un recorte de gastos en la administración pública nacional que incluyó la suspensión por dos años del ingreso de personal al Estado, la prohibición a todo funcionario con rango menor a ministro de contratar viajes aéreos en clase ejecutiva y la reducción de los vehículos oficiales, entre otras medidas con la que se prevé un ahorro de 20.400 millones de pesos (unos 803 millones de dólares). (I)