Más de 600 operaciones por seguro de desgravamen ligadas a tarjetas de crédito se atendieron en emergencia

Como su tarjeta de crédito tenía un cupo disponible para poder acceder a 10 000 dólares que requería para la compra de un bien, Juan hizo uso de ese rubro antes de la pandemia.

Un amigo le aconsejó que aunque la tarjeta no le obligaba a tomar un seguro de desgravamen, era conveniente que contratara uno para evitar que su familia asumiera una deuda en caso de que le pasara algo.

Al principio Juan dudó, pero terminó contratando un seguro de 2,98 dólares al mes. Ese seguro de desgravamen ofrece cubrir la deuda en caso de que el titular muera o sufra incapacidad total. La cobertura es de 25 000 dólares.

Durante la pandemia, Juan perdió dos familiares por COVID-19 y palpó de cerca la necesidad de tener este tipo de coberturas.

En Ecuador hay más de 3,47 millones de tarjetas de crédito emitidas, de las cuales el 84 % están en manos de personas naturales. Pero no todas cuentan con una cobertura de desgravamen.
En el caso de las tarjetas de crédito no es permitido cobrar a los usuarios por este servicio. Según la Codificación de Resoluciones Monetarias, Financieras de Valores y Seguros de la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera, el contratar un seguro de desgravamen es una decisión facultativa de cada tarjetahabiente, explica Julio José Prado, presidente ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador.

Ese aspecto opcional que existe, según asesores de seguros consultados, hace que muchos no vean la necesidad de contratarlo y se vean en aprietos cuando surge un siniestro.

Durante el periodo de pandemia, de marzo a junio, los bancos Pichincha, Pacífico y Guayaquil, los tres más grandes del país, atendieron 695 operaciones de tarjetas de crédito en las que se debió aplicar el seguro de desgravamen por la muerte o incapacidad del titular.

Ignacio Maldonado, vicepresidente ejecutivo de Negocios del Banco Pichincha, señala que en este lapso registraron 454 operaciones en las que se ejecutó este seguro por un valor de 1 200 000 dólares.

Este tipo de seguros también contempla coberturas cuando un cliente queda sin empleo o incapacidad temporal. Bajo esas causas hay coberturas de hasta tres cuotas mínimas del pago de la tarjeta.

Maldonado explica que 95 clientes del Banco Pichincha que contrataron ese seguro se han acogido a los beneficios de este último tipo de cobertura.

En el Banco del Pacífico, que registró 95 casos de tarjetas de crédito en los que se activó el seguro de desgravamen, hubo tres clientes que se acogieron a la incapacidad temporal en el periodo de marzo a junio.

Los seguros de desgravamen por créditos o tarjetas también están incluyendo cobertura en casos de coronavirus.

Asesores de seguros recomiendan que el titular de una tarjeta imprima el certificado de seguro para que los familiares cercanos conozcan el alcance de la cobertura y las exclusiones. Este documento suele tener entre cinco y siete páginas.

La familia debe reportar al banco el siniestro y reunir la documentación para que la entidad bancaria notifique a las compañías de seguros el pago de la cobertura.

Una gran parte de los bancos se acoge a la norma con la cual son regidas las aseguradoras, que estipula el plazo de validez de la póliza desde que fallece o presenta una invalidez permanente el deudor.

El Banco Guayaquil, por ejemplo, indica que en las pólizas de vida y/o desgravamen el seguro prescribe en tres años, contados a partir de la fecha del siniestro.

Durante la pandemia (marzo a junio), este banco procesó 146 casos de desgravamen ligados a tarjetas de crédito que fueron cubiertos en su totalidad.

Los montos de las primas de seguro dependen del valor del crédito

En Ecuador, el marco normativo solo exige que en los créditos inmobiliarios (vivienda de interés público e hipotecarios) cuenten de manera obligatoria con un seguro de desgravamen. Los créditos quirografarios que otorga el Biess también deben contar con este tipo de seguro de manera obligatoria.

Sobre el resto de segmentos crediticios, no hay una norma que obligue la contratación de este seguro, sin embargo, es una medida recomendable por la cual los clientes pueden optar para proteger financieramente a su familia, dice Julio José Prado, presidente ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador.

En los créditos, la prima de seguro de desgravamen depende del monto de la deuda y del número de intervinientes en la operación crediticia (deudor, codeudores y/o garantes).

El valor del desgravamen está en un promedio del 0,17 % del monto solicitado por el cliente, según estima el Banco del Pacífico.

En el 2016, tras el terremoto del 16 de abril, varios clientes de la banca contaron con la cobertura de seguro de desgravamen. Prado señala que eso “fue de gran apoyo ya que les permitió no incurrir con las deudas en caso del fallecimiento del titular del crédito”.

Durante el primer semestre de 2020, el Banco Pichincha, por ejemplo, registró 2189 operaciones crediticias que se cancelaron con el seguro de desgravamen pagado por las compañías de seguros. El monto ascendió a 13 600 000 dólares.

Semanas atrás hubo inquietud de clientes de este banco por un rubro denominado seguro COVID-19 que se estaba cobrando. La entidad especifica que ese ítem no es un seguro o rubro adicional que se cobró al cliente. Es el mismo seguro que el usuario originalmente contrató con su crédito.

“El valor cobrado corresponde a las primas del periodo de diferimiento que no fueron pagadas en esos meses”, indica el banco. (I)